¡Qué altibajos hemos visto en estas últimas semanas! Una crisis económica grave junto con una época importante de elecciones nacionales han hecho que muchos emocionalmente se hayan quedado sin aliento. Un par de veces en las últimas semanas he mencionado durante la predicación que debemos vivir por fe, no por temor. Con esto en mente, decidí modificar algo que publiqué en mi blog del 25 de septiembre, cuando toda esta locura financiera estaba empezando. Estaba recordando una cita célebre de Franklin Delano Roosevelt, quien dijo: «Lo único que tenemos que temer es el temor mismo». Esta afirmación formó parte de su discurso de inauguración en 1933, respondiendo a las profundidades de la Gran Depresión. Cuando volví a leer lo que dijo, quedé asombrado de ver cuántas de sus palabras son apropiadas aún hoy mismo. Esta es una porción de su discurso.
Tengo la certeza de que mis conciudadanos estadounidenses esperan que al entrar en la Presidencia, me dirigiré a ellos con una franqueza y decisión exigidas por la situación actual de nuestro pueblo. Esta es la época preeminente de hablar la verdad, con franqueza y denuedo. No debemos alejarnos de la honestidad al enfrentar las condiciones que imperan en nuestro país hoy. Esta gran Nación perdurará como ha perdurado, revivirá y prosperará. Así que, en primer lugar, permítanme afirmar mi creencia firme de que lo único que tenemos que temer es el temor mismo; aquel terror no nombrado, irracional e injustificado que paraliza los esfuerzos necesarios para transformar la retirada en un avance. En toda hora tenebrosa de nuestra vida nacional, un liderazgo de franqueza y vigor ha recibido la comprensión y el apoyo del pueblo mismo, los cuales son esenciales para la victoria. Estoy convencido de que nuevamente darán ese apoyo a sus líderes en estos días críticos.
Con tal espíritu de mi parte y de la de ustedes, enfrentamos las dificultades que tenemos en común. Gracias a Dios, sólo tienen que ver con cosas materiales. Los valores se han disminuido a niveles fantásticos; los impuestos han aumentado; nuestra capacidad de pago ha desmejorado; todos los tipos de gobierno enfrentan reducciones graves de ingresos; los medios de intercambio están congelados en los torrentes del comercio; las hojas marchitas de la empresa industrial yacen por todas partes; los granjeros no encuentran mercado para sus productos; en miles de familias, los ahorros de muchos años han desaparecido.
Sin embargo, nuestra aflicción no obedece a una falta de sustancia. No hemos sido afectados por plagas de langostas. Comparado con los peligros que conquistaron nuestros predecesores porque creyeron y no tuvieron temor, todavía hay mucho por lo cual podemos dar gracias. La naturaleza sigue ofreciéndonos su riqueza y los esfuerzos humanos la han multiplicado. Hay mucho en el umbral de nuestra puerta, pero su uso abundante languidece ante los ojos de la oferta. Esto principalmente se debe a que los gobernantes del intercambio de mercancías de la humanidad han fracasado, debido a su propia terquedad e incompetencia, han reconocido su fracaso y han abdicado. Las prácticas de los cambistas inescrupulosos comparecen encausadas en el tribunal de la opinión pública, rechazadas por los corazones y las mentes de los hombres.
La felicidad no se encuentra en la mera posesión del dinero; se encuentra en el gozo del logro, en la emoción del esfuerzo creativo. El gozo y estímulo moral del trabajo nunca más debe quedar en el olvido por la búsqueda alocada de ganancias efímeras. Estos días tenebrosos habrán valido todo lo que nos costaron si nos enseñan que nuestro destino verdadero no es ser ministrados, sino ministrarnos a nosotros mismos y a nuestro prójimo.
Eliminando el Temor de Nuestras Vidas Personales
Hay un versículo magnífico que he mencionado varias veces recientemente, que trata directamente con el asunto del temor en la vida de un seguidor de Jesucristo.
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
Estos son algunos puntos que tal vez quieras considerar para asegurarte que tu vida sea impulsada por la fe y no por el temor:
- Mentalmente y en oración viaja por el camino que KCBT ofrece hacia la madurez. ¿Estás conectado con Dios y con su iglesia? ¿Has recibido dirección en tu crecimiento espiritual? ¿Estás perfeccionándote en el plan que Dios tiene para tu vida? Si no, toma los pasos que sean necesarios para continuar tu crecimiento hacia la madurez espiritual. Una vida impulsada por el temor es una vida que no ha alcanzado un nivel aceptable de madurez espiritual.
- Esta es una época para esforzarte por eliminar las deudas, no para aumentarlas. ¿Necesitas ayuda? La clase de Dave Ramsey se ofrece regularmente los domingos por la mañana.
- En épocas de incertidumbre financiera, los creyentes maduros expresan su madurez a través de ser fieles en dar, no en apartarse y conservar sus bienes de modo egoísta.
- Planea celebrar un verdadero día de Acción de Gracias este mes, dándole gracias a Dios por las abundantes bendiciones que ha provisto. Existe una correlación muy alta entre un espíritu agradecido y un espíritu dadivoso, tal como también la hay entre un espíritu temeroso y un espíritu inmaduro.
Eliminando el Temor de la Vida en Nuestra Iglesia
Los desafíos económicos actuales han hecho que muchos se pregunten e inquieran sobre si procederemos con nuestros planes de expansión de nuestros edificios. Esa es una excelente pregunta y una pregunta que toda persona responsable debiera al menos considerar. Después de reflexionar en oración, estas son algunas razones de peso por las cuales estamos convencidos de que este es el momento de avanzar por fe:
- Esta es una decisión que Dios nos guió a tomar en una época de prosperidad, y el liderazgo de la iglesia la ha abrazado, creyendo que ha sido la dirección clara de Dios y que es consistente con su verdad. Cuando Dios nos guió a tomar esta decisión, Él ciertamente sabía del colapso económico que se avecinaba, aún si nosotros no. Retractarnos ahora sería una decisión nacida del temor, no de la fe. Desde un principio sabíamos que una decisión de esta magnitud sería puesta a prueba.
- Tenemos plena confianza en la sabiduría colectiva de nuestra junta directiva, tanto en su conocimiento de los negocios y la economía, como en su piedad. Nuestro equipo de líderes se encuentra unido en la determinación de confiar en Dios.
- Existen varias razones prácticas que indican que esta sería una época maravillosa para proceder con este proyecto, incluyendo tasas de interés históricamente bajas, disponibilidad y disposición de los contratistas de trabajar por tarifas sumamente razonables y competitivas, y otros factores. Jeff Cox explicó esto a nuestros diáconos de modo excelente recientemente.
- En años recientes, nuestros líderes han sido sumamente conservadores y frugales, lo cual ha llevado a que nuestra iglesia se encuentre en la mejor posición posible para enfrentar un desafío de esta naturaleza. ¿Será fácil? No. ¿Podemos hacerlo? ¡Sí!
- Las necesidades espirituales y prácticas de más espacio que nos impulsaron a buscar la voluntad de Dios en cuanto a esta expansión en primer lugar continúan siendo tan relevantes hoy, y quizás más aún, que cuando empezamos.
¡De modo que estamos entusiasmados con respecto al futuro! Si todos sencillamente hacemos lo que Dios exige de nosotros en nuestros diezmos y ofrendas regulares, pronto empezaremos la obra y estaremos en el camino. Originalmente habíamos querido iniciar las obras en este Otoño, pero parece que las cosas estarán listas para principios del año próximo, posiblemente para finales de febrero. Estoy seguro que comprenderán que los proyectos grandes dependen de la coordinación de muchas personas y entidades diferentes, y resulta sumamente difícil vaticinar tales fechas con certidumbre con tanto tiempo. ¡Gracias por su apoyo y oraciones!
Un comentario final: Las elecciones nacionales siempre son una época de locura con temores y emociones atizados por los medios de comunicaciones, las campañas, los anuncios publicitarios y todo lo demás. Lea los primeros versículos de Romanos 13 y descanse seguro de la soberanía divina. Luego, ejercite su derecho y responsabilidad de votar. Aunque en este momento me encuentro fuera del país, ya cumplí con esta responsabilidad antes de partir. No importa si su candidato preferido sale victorioso o no, Dios seguirá estando en control de nuestro país, nuestros estados, condados y ciudades el día después de los comicios. Como seguidores de Jesús, nos sometemos y respetamos a los que Dios ponga en posiciones de autoridad.